PRECIPICIOS DEL INSOMNIO

Cayendo desde el suelo al precipicio invertido
que rueda sobre plano de tus pies hasta la nada.
Haciéndome el alarde de machito pervertido
me tocas sin las manos, suspiras a bocanadas.

Hueles el tacto inmundo de mentiras, de chorradas
y el gusto de tu boca es de brisas descarnadas.
Sujétame la mano como si tuvieras alas
y suéltame en el aire como un plomo sin fluido.

Me abandono al caos, al miedo, al orgullo inquieto
de saber que en estas cosas mejor ya no me meto.

Y con el barro hasta las rodillas rezas a dioses que no existen
para que te saquen de este lodo donde te metiste.

Que de valientes están las trincheras llenas
y en los campos de batalla los cobardes, avanzan.
Gritando en silencio hasta quebrarse la garganta,
que yo no defiendo eso de que ya no queda esperanza.

Me engañarás mil veces con dialéctica avanzada ,
escupiéndome en la cara traumitas contemporáneos
de divinidad venida a menos, saciada por sucedáneos.
Y te diré que la vida es más que huir de las patadas.



Pero no, no te equivoques, yo no vivo en tu abandono
ni en el latido del silencio que une mi techo con tu cama.

Y con el lodo hasta las cejas rezo a esos dioses que me dijiste
para que me saquen de este charco en el que me sumergiste.

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